
A veces nos resulta arduo aceptar la realidad, aceptar simplemente que hay que pasar página y dejar marchar el recuerdo de un ser querido, de una persona que ha sido muy importante, que podía haber llegado a ser un buen amigo y que sin embargo se hubiera quedado ahí, en un sentimiento “estancado”, en una “amistad” frustrada, tal vez transformado en un simple “conocido”.
Y dolería…Dolería bastante… Alguna vez he comentado que en los sentimientos no se puede “mandar” por supuesto, ni es de obligado cumplimiento ser “amig@” de nadie, al igual que en el amor, en la amistad también el cariño, la dedicación o preocupación, el anhelo, el deseo de ver y conversar con esa persona ha de surgir desde lo más profundo de nuestro corazón, libremente y también recíproco…En el preciso instante en que no es así, se convierte en un “algo que hacer” y por supuesto es cuando comienza a carecer de sentido. Resultaría quizás inconcebible que una persona con la que hemos compartido hermosos e inolvidables momentos se hubiera comportado de una forma que no esperábamos, o quizás sí esperábamos pero nos negábamos a aceptar que hubiera podido ser así, que valorara tan poquito esta “amistad”, cuando nos intentaba hacer creer lo contrario.
Y dolería…Dolería bastante…A veces pensamos que intentamos mantener una amistad que tal vez no existe o que podía haber existido y no llegó a ser…pero es cierto, que también cansa saber que esa “amistad” depende de la preocupación de una única persona y claro, la amistad, al igual que el amor, depende de dos…Entonces es cuando nos preguntamos si realmente vale la pena seguir insistiendo en algo que quizás dejó de ser…Pero al final, nos damos cuenta de que tal vez deba ser así…Que debamos dejar en libertad ese recuerdo, esa “amistad”.
Y dolería, dolería bastante…Y también decepcionaría…Las personas somos como somos y no es criticable por supuesto…Pero sí decepcionaría el hecho de que una persona pretendiera ser lo que no es, que intentara convencernos de comportamientos, hechos, actitudes…que tiene, para agradarnos pero que no forman parte de su repertorio de conductas ni de su personalidad…Dolería doblemente no entender por qué…Es tan sencillo ser como cada uno somos, con nuestros defectos y virtudes…porque quien nos quiera, nos querrá así, sin más, sin intentar cambiarnos. No vale la pena, ni dice mucho de las personas que se comportan de una manera, que intentan decir palabras hermosas…que no salen de su interior, simplemente para gozar del afecto o amistad de los demás, emociones que quizás ni sienten…Dolería ver que una persona no es como habíamos pensado sencillamente porque quizás sólo habría actuado…Sobre todo porque no se puede mantener eternamente una actitud que no forma parte de nuestra forma de ser. Como dijo Aristóteles: “No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”. Frase que en otra ocasión mencioné y que es una verdad como un templo, al final la auténtica forma de ser cada persona acaba saliendo a la luz, porque aquello que no es real acaba cayendo por su propio peso… ¿Qué otra cosa podríamos pensar…?
Pensaba decir que lo sentía y que había hecho cuanto había podido. Al fin y al cabo ¿qué habías hecho tú…? Sólo quería desearte sinceramente, con todo mi corazón, que fueras feliz y consiguieras todo aquello que ansiabas y te merecías…
A veces es mejor dejar las cosas como están, pero yo no soy así…Podría haber fingido que no te había visto, como hiciste tú, pasar a tu lado y mostrar indiferencia, pero no, me arriesgué, fui valiente y me atreví, porque a pesar de mis defectos, lucho por las personas que me importan, y tú me importas, lo sabes…Pensé que merecía la pena…Quería comprobar que me equivocaba, no podías ser tan frío, comprobar que de alguna manera estaba presente en algún resquicio de tu corazón…Sentí miedo, lo admito. Miedo a comprobar que todo lo que he comentado fuera cierto…Estaba decidida a decir adiós y sabes que no me gusta esa palabra pero, aunque sintiera una profunda herida en mi corazón dejaría de lado todos tus recuerdos y sentimientos que despertabas en mí…Sin embargo, tras una conversación como se suele decir trivial, sin importancia, no pude contener mis palabras y tuve que decir lo que pensaba…Sabes que siempre lo hago sobre todo porque eras importante para mí…De lo contrario no hubiera perdido el tiempo.
Ahora me alegro de haberlo hecho…Espero que entendieras mis palabras y mis motivos. El azar o la providencia quisieron que ese día nos volviéramos a encontrar, después de tanto tiempo y quizás fue en el momento justo… Espero que podamos continuar, o quizás deba decir iniciar, una amistad distinta claro, renovada…Porque como dice Jorge Drexler: nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma. Brindo porque nuestra despedida sea realmente un “hasta pronto”…









